- Una tormenta magnética es tiempo espacial impulsado por el Sol, no por nubes ni lluvia.
- Puede ocurrir en un día totalmente soleado y, a la inversa, un día lluvioso puede no tener actividad geomagnética.
- Las tormentas se originan en fulguraciones solares y eyecciones de masa coronal que llegan a la Tierra en uno a tres días.
- Se miden con instrumentos mediante el índice Kp y la escala G (G1 a G5), no mirando el cielo.
Si alguna vez viste en un parte espacial una advertencia por una tormenta geomagnética en un día de cielo azul y te extrañaste, la explicación es sencilla. Sí, una tormenta magnética puede ocurrir mientras donde vives hace sol, no hay viento y la temperatura es agradable. El "tiempo" del aire y el "tiempo" del espacio son dos cosas distintas, cada una gobernada por procesos diferentes. Aquí se explica por qué, con lenguaje claro, para que la próxima vez que coincidan no te sorprenda.
Dos tipos completamente distintos de "tiempo"
Cuando hablamos del tiempo cotidiano nos referimos a las condiciones en la troposfera: temperatura, humedad, nubes, lluvia, viento y la presión atmosférica. Eso es el tiempo terrestre. Una tormenta magnética, o mejor dicho una tormenta geomagnética, es un fenómeno de space weather, una alteración temporal del campo magnético terrestre provocada por la actividad solar. El tiempo terrestre ocurre en los primeros 10 a 15 kilómetros de la atmósfera. El tiempo espacial ocurre mucho más arriba, en el entorno magnético de la Tierra, donde domina el plasma y las partículas cargadas.
Origen de cada uno
Qué impulsa el tiempo terrestre
El Sol calienta la superficie de la Tierra de forma desigual, esa energía mueve el aire, provoca ascensos y descensos, evapora y condensa el agua, y en conjunto genera frentes, sistemas de alta y baja presión, nubes y precipitaciones.
Qué impulsa una tormenta magnética
Las tormentas geomagnéticas nacen en el Sol. La estrella emite continuamente el solar wind, y de vez en cuando lanza fulguraciones y eyecciones de masa coronal (CME). Las fulguraciones envían radiación que llega en minutos. Las CME son nubes gigantes de plasma y campo magnético que suelen tardar entre uno y tres días en alcanzar la Tierra y entonces perturbarlas magnetosfera, provocando la tormenta.
Medición y previsión sin mirar el cielo
Los científicos no juzgan una tormenta por las nubes, usan magnetómetros e instrumentos en satélites. El índice Kp, que va de 0 a 9, indica cuánto se altera el campo magnético y NOAA SWPC considera tormenta a partir de Kp 5. También se usa la escala G para traducir la gravedad del evento de G1 a G5. Centros como NOAA SWPC, GFZ y observatorios solares rastrean el Sol y las CMEs para avisar con días de antelación, independientemente del estado del tiempo en tierra.
Auroras y cómo las vemos
La aurora es la excepción visible: durante tormentas fuertes las partículas bajan por las líneas del campo magnético y excitan la atmósfera superior, creando luces. Ese efecto ocurre a gran altura, y para verlo desde tierra necesitas un cielo oscuro y despejado. Así que buen tiempo terrestre y actividad espacial activa pueden combinarse para regalar una aurora.
¿Existe alguna conexión práctica entre ambos?
La respuesta corta es no para la vida diaria. Investigaciones sobre efectos sutiles, por ejemplo mediante rayos cósmicos y formación de nubes, han arrojado resultados mixtos y el asunto sigue siendo discutido. En términos prácticos una tormenta geomagnética no provoca lluvia ni un cielo claro evita la tormenta.
Qué puedes hacer
- No juzgues la actividad geomagnética por el aspecto del cielo. Consulta un indicador de space weather para la actividad magnética y un pronóstico meteorológico para la lluvia y el viento.
- Ten en cuenta que ambas cosas pueden coincidir pero son independientes.
- Si notas efectos personales relacionados con la actividad geomagnética, anótalos y consulta con un profesional de la salud si son persistentes.
Fuentes
NASA, UCAR, NOAA SWPC, GFZ, ESA
